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¿Qué es la hipnosis?

Foto del escritor: MelMel

Es divertido que, cuando buscas una imagen en google o cualquier otra plataforma, que represente la palabra "hipnosis", salga una imagen de un péndulo. En el inconsciente colectivo, en efecto, nos hemos quedado atorados en la historia. Es este artículo, ubico los elementos históricos y explico qué es el estado hipnótico y cómo puede ayudarnos el usar este arte para avanzar en nuestro camino de vida.



Me empecé a interesar en la hipnosis porque, después de más de 16 años ejerciendo el psicoanálisis - siendo que la hipnósis es históricamente la madre del psicoanálisis- , 25 años practicando yoga y 8 años enseñando yoga, me di cuenta que los momentos durante los cuales uno tiene la impresión de no estar controlándolo todo y de estar en un estado de fluidez eran aquellos que proveían mayores insights acerca de cuestionamientos personales, así como preguntas no resueltas y problemáticas pendientes.


Es así como decidí estudiar la hipnósis de más cerca y terminé / empecé formándome como hipnoterapeuta. El camino es largo, pero me gusta mucho caminar. Las formaciones en hipnósis son muy demandantes, pero de inmediato, en mi caso, hubo un “match”. Me fue evidente cuando comencé: llevaba años - sin saberlo- creando ese estado hipnótico en mí, durante mis propias prácticas de yoga, así como en las clases que ofrecía. También, muy pronto, descubrí que, al guiar las meditaciones que ofrezco todas las mañanas a las 5.30 am, lo que hacía naturalmente era inducir un estado de hipnósis porque las meditaciones son guiadas y conllevan exactamente lo que hacemos al inicio de una sesión de hipnósis. Sin saberlo, convivía muchísimo con el estado de trance.


Antes de desarrollar un poco más acerca del estado de trance, me parece importante situar históricamente la hipnósis.


Historia e hipnosis


La palabra “hipnosis” es reciente. Fue usada en el siglo 19 por un médico cirujano escosés, James Braid (1795-1860). Sin embargo, la hipnosis está presente desde tiempos muy antiguos en la historia del ser humano. En el Egipto antiguo, se encuentran rastros del uso de la hipnosis. Ha sido usada por el ser humano en las prácticas de magia, de meditación, en los rituales y todas las exploraciones del ser que la humanidad ha podido realizar desde que tiene consciencia.


Sin embargo, la forma moderna de la hipnósis remonta a la llegada del médico alemán Franz Anton Mesmer (1734-1815) a París en 1778. Mesmer conoció muchos éxitos terapéuticos pero, en su país, recibió la oposición de la Iglesia, porque tenía la voluntad de tornar científica aquello que la institución religiosa consideraba como “magia”.


Mesmer elabora la teoría del “magnetismo animal”, y sigue los pasos de Paracelso (1493-1542), Gerolamo Cardano (1501-1576) y Rodolfo Goclenius (1547 - 1628). Philippus Theophrastus Aureolus Bombast von Hohenheim, alias Paracelso, fue un médico y filósofo suizo fascinante, cuyo lema personal era: “No sea de otro, quien puede ser dueño de sí mismo”. En su trabajo, Paracelso distinguía claramente la magia de la hechicería y creo que la distinción es de suma importancia. Dejo aquí un enlace en youtube que te permitirá saber más acerca de Paracelso, porque vale la pena indagar en la historia de este pensador revolucionario para su época: https://youtu.be/LPQT6LXRAbo.


Cuando muere Mesmer en 1815, las bases de la hipnosis están asentadas y listas para ser desarrolladas. El marqués de Puysegur (1751-1825) estudia los trabajos de Mesmer y descubre el sonambulismo, título que será prestado a la hipnósis por las décadas siguientes. Puységur, así como José Custódio de Faria - llamado el abate Faria- y Georges Noizet destacan los primeros principios, que se pueden resumir de la siguiente manera: “ Toda idea que es sólidamente implantada en la mente tiende a transformarse en acto.”


Con el llamado “sonambulismo”, empieza una tradición que implica al sujeto y al diálogo con este último. El sujeto, inmerso en un estado modificado de consciencia, es capaz de usar aptitudes que, en un estado consciente, quedan fuera de alcance.


En el siglo 19, con James Braid, la práctica hipnótica recibe su nombre actual: el nombre de “hipnosis”. James Braid considera que la capacidad del sujeto no es un don, sino que se puede aprender. Considera la hipnosis como un “sueño provocado”, un estado especial del sistema nervioso que es inducido por una serie de técnicas, en especial la fijación de un punto por la mirada. Con Braid, la conexión entre magnetismo e hipnosis se rompe y la práctica hipnótica puede ahora ser considerada por el discurso científico.


En el siglo 19, la ciencia abraza el tema de la hipnosis y se oponen dos escuelas respecto del análisis del estado hipnótico. La escuela de La Salpêtrière, dirigida por Jean Martin Charcot (1825-1893), considera que el estado hipnótico es resultado de un estado artificial, histérico. Por otra parte, la escuela de Nancy, dirigida por Ambroise-Auguste Liébeault y representada por Hippolyte Bernheim, afirma que el estado hipnótico es un estado natural. Las investigaciones demuestran que la escuela de Nancy tiene la razón y, en especial, que la sugestión tiene un efecto demostrable sobre las curaciones. Freud viajará para conocer los trabajos de Bernheim sobre la hipnósis.


Al final del siglo 19 y a inicios del siglo 20, Pierre Janet (1859-1947) seguirá con la investigación acerca de la hipnosis y desarrollará sus teorías acerca del inconsciente. Colocando muy cerca la hipnosis del psicoanálisis, afirma Janet: “Los ríos inmensos que son el psicoanálisis y el método psicosomático tienen su fuente en la hipnosis, y después de ser separados de él, regresan a él a menudo de forma indirecta, pero cada vez más marcadamente.» Pierre Janet


En el siglo 20, mientras los trabajos de Emile Coué y Pierre Janet no son escuchados en Francia, en Rusia, el premio Nobel Ivan Pavlov (1849-1936) y, en Estados Unidos, Milton Erickson (1901-1980) desarrollarán las investigaciones acerca de la hipnosis. Pavlov se enfoca acerca del condicionamiento, mientras Erickson se orienta hacia la psicoterapia y desarrolla el empleo de sugerencias directas y de la comunicación ubicada en varios niveles.


Después de Erickson, todo se acelera. La hipnosis está presente en todas partes: en la publicidad, en los discursos políticos y desde hace una década, la hipnosis es introducida en los hospitales para la anestesia o el parto sin dolor.


El estado de trance


La hipnosis es una técnica o un arte que conduce a un estado, que se puede denominar “estado hipnótico”. Esta es una condición que es relativamente común en la vida cotidiana, e incluso una condición que puede ser recurrente. Cualquier cosa que llame nuestra atención, nos absorba, canaliza nuestra atención y puede llamarse hipnótica. Cuando ves una película emocionante, una serie que te ha cautivado, cuando lees una novela, de repente te ves atrapado/a en esta actividad, ¿no es así?


Cuando practicas la meditación, cuando corres, entras en un estado de trance. Además, una sinfonía o ciertos acordes musicales pueden transportarte a otro lugar, en el tiempo o en el espacio. Quienes sean muy sensibles a la música lo sabemos. Mientras estás manejando tu coche, a veces tus pensamientos viajan a un recuerdo de vida que te es querido, tu atención ya no se dirige hacia afuera, no estás pensando “voy a dar vuelta a la derecha”, “voy a frenar en 3 segundos”, estás en un estado que podrías llamar “piloto automático”. Este estado es un estado de disociación. La atención se torna hacia adentro. De hecho, ese estado de trance es el que les es más atractivo a las personas quienes consumen sustancias que generan el estado modificado de la consciencia.


Evidentemente, con la práctica de hipnósis, uno no se queda en un estado disociativo, pues aprende a entrar en el estado de trance así como a salir de este último. Tampoco genera adicción el practicar hipnósis, ni daños a la salud como podría hacerlo un uso prolongado y recurrente de sustancias. La hipnosis, o el estado hipnótico, en realidad provoca un cambio en nuestra atención, en la naturaleza de nuestra atención así como en su ritmo o sus límites. Nos permite así llegar a estados de conciencia llamados modificados, que nos ofrecen múltiples posibilidades:


-Ampliar nuestro campo de acción.

-Liberarnos de ciertos comportamientos, así como de ciertos pensamientos.

- Refinar la percepción de nuestros sentimientos internos.

- Afinar nuestro diálogo interior.

-Esta es una herramienta de transformación muy importante.


No pierdes la consciencia


No existe una sola forma de alcanzar el estado hipnótico, sino múltiples formas de lograrlo. Existe un número muy importante de protocolos adaptados a cada situación también. El protocolo que se usa es hablado entre la persona que practica la hipnosis - el/la hipnoterapeuta- y el/la paciente.


Un desconocimiento - muy generalizado- de la hipnósis hace pensar que, durante una sesión, perderás el control, te podrán manipular y no recordarás lo que sucedió. Esto es totalmente lo opuesto de lo que sucede en una sesión de hipnoterapia.


Este prejuicio ha sido construido en gran parte a causa de la hipnosis de espectáculo, que muestra a sujetos bajo hipnosis con comportamientos absurdos y sin sentido, para entretener a un público.


Durante una sesión de hipnosis puede uno hacer todas las preguntas que necesita hacer e intervenir en cualquier momento, ya que uno es quien hace el trabajo con la ayuda del / de la hipnoterapeuta, quien es la persona que le acompaña a uno en este esfuerzo que es sólo de uno. Si un aspecto de la sesión no parece adecuarse a las necesidades de uno, si un punto trabajado le incomoda, la parte inconsciente que le protege a uno le permitirá corregir, redirigir, adaptar. Además, siempre será posible hacer una pausa durante la sesión.


En terapia de hipnosis, uno habla, observa como la mano y los brazos se mueven, cuando eso sucede. Uno se puede reír, comentar. Es un momento suspendido en el tiempo. Es un momento que está lleno de belleza, a veces incluso es muy conmovedor lo que sucede y absolutamente extraordinario observar la sorpresa que uno puede sentir al descubrir elementos de la vida que le eran completamente desconocidos una hora antes de la sesión.


Una sesión de hipnosis es divertida, reveladora y aligera mucho la sensación de pesadez.


Mélanie Berthaud

Psicoanalista- Hipnoterapeuta- Profesora de yoga y meditación

11 de agosto del 2023


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